
El gato azul no sentía un propósito preciso para ser un esclavo en la fábrica de mazorcas de plástico. Caminaba entre cuerdas, creando bellas melodías y saltaba sobre caramelos, comía peces de ocho ojos y dormía entre bolas esponjosas de materiales inflados, pero a la hora de tomar en serio su vida y poner sus garritas en acción, temía mucho terminar siendo un esclavo.
Un gato debe descansar, son las leyes principales de su naturaleza felina, y debe ser muy sonriente, pase lo que pase.
Este pequeño amigo caminaba por un callejón hace 3 semanas, tarareando algún rico sonido y sintiéndose de lo mejor, cuando se le ocurrió una idea esponjosa... "Si logro saltar encima de una anciana, hasta llegar al arcoiris, todo este embrollo se solucionará como un farto!... Seguía pensando durante su trayecto por caminar en esta maravillosa idea y sus ojos brillaban, eran casi dorados por completo, sus colmillitos sonreían también, vaya grato espectáculo!
Al llegar a su cueva comenzaron los planes, el tenía que encontrar un asilo de ancianos y tomar las riendas de su vida.
Después de haber estudiado lo suficiente el asilo "Mascarpone", seleccionó a la anciana del rescate, era una abuelita muy simpática, siempre comiendo bombones y aventando arroz a las aves. A nuestro amigo azul le encantaba la idea de todo esto, al saltar encima de la viejecita, podría, tal vez, tomar algunos arroces y ponerse a jugar con las aves durante semanas, solo por festejar el triunfo de su vida maniaca.
Llegó el día decisivo, don gatito se aseguró de afilar sus garritas, pulir sus botas y pasar hilo dental por cada una de sus uñas, todo haciéndolo con una emoción tremenda.
Se encaminó al asilo, llevaba un paso rápido, nadie podría escuchar sus pasitos, sus acolchadas patas eran ágiles y precisas... Ahora, lo que pasó después, déjenme mencionar, marcó a la humanidad entera, nuestro azulado amigo logró saltar encima de la anciana, y no solo eso, los bombones de la abuela volaron por todo el lugar, algunos iban directo a las nubes mientras otros solo flotaban, pero todos entonando la misma melodía... El día cambió, ahora los árboles crecían en la tierra y no en las barbas de las señoras, las estrellas estaban en el cielo y no en nuestros ojos, los ancianos estaban cansados y viejitos... En fin, aquí lo que nos interesa es el peludo azul, el cual es muy feliz comiendo lombriz. Adiós fábrica de mazorcas plásticas!!

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