Hoy, soy un hombre feliz.
Desde el comienzo de mi dia, despertando junto a un pulpo afeminado, me he sentido de lo mas animado.. siento que respiro mejor, que mis escamas brillan mas que la luna y que mi uniceja esta completamente peinada.
Al salir de mi casa, hacia el trabajo, me puse a bailotear y tararear una buena cumbia, tradicional en mi pais, sacudía mis brazos "chaca cha! chaca cha!", movia mis caderas "trumpa trum! trumpa trum!", volteaba los ojos "cochi coch, cochi coch!"... cuando de repente, tropece... Vi mi peluca volar muy alto y muy lejos de mi cabeza, con mis dedos de spaghetti no logre sujetarla pues estaba cayendo sobre mis nalgas...
La peluca no creo que regrese pronto, la cabroncilla sabe muy bien usar esas alas que le cosí para no tener frío en las orejas... Después de semejante numerito vergonzoso, segui mi camino al trabajo, acomode mis chancletas, fruncí el ceño, para ahuyentar las sanguijuelas y aprete el paso. A momentos crei que alguien me seguia, oia muy claros los pasos de alguien detras de mi, y yo solo podía reir de felicidad, soltaba carcajadas como un anciano pedorretas, intensas y prolongadas, no tanto apestosas a cajeta. Al llegar al trabajo, busque mis apuntes de las cebollas que lloran para entregarlos al jefe Chispotin, (un anciano decrepito que huele a rancheritos con salsa) y asi, ganarme la torta de algas... Fue un gran dia, regreso a mi cueva, me tapo con mi periodico de gusanos y me encierro con mis nalguitas, "Hola pulpito, maricon... te quiero mucho, descansa", Pulpepe me rodeo con su tentaculo y dormimos requete bonito, toda la noche roncando por la nariz...
Hoy, soy un hombre feliz.

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