Al paso del tiempo he descubierto que lo más sencillo para aproximarse a algo que se tiene en mente es ignorar el asunto en cuestión y dedicarse simplemente a masticar uvas... Ahora me siento comprometida a dar una prueba, y no una prueba de amor, solo una prueba de su efectividad.
Hace un par de décadas existía un animal que siempre tenía una opinión distinta al resto, y no por llevar la contraria, era completamente su instinto el que lo llevaba a diferentes conclusiones y por esta misma razón, la mayoría no entendía un carajo y se largaba tirando palabrotas... Mas en esta misma tierra, había un ser que comprendía todo, y aún sin compartir la misma opinión, disfrutaba lograr un punto de vista tan distinto después de escuchar las palabras de éste animalito.
Las conversaciones entre ellos eran largas y siempre masticando uvas al hablar sobre cualquier cosa, era una costumbre que los perseguiría hasta la tumba, pues esto los llenaba de calma, cultivaba sus sonrisas y ceños fruncidos de manera esponjosamente funcional.
La reacción de los colores que los rodeaban comenzaba a ser notoria, pues los perseguía una estela de brillantina gaseosa, toda en distintos colores, lo que decían, cada sílaba resonaba como sus pasos en el eco de un espacio amplio provocando un vapor que se esparcía por igual, por todo el ambiente con un distinto tono, aroma y sonido... Quien cerraba sus sentidos para escuchar esto, solo percibía música complicada y abrumadora. Sin embargo, nadie parecía protestar a esta manifestación colorida de opiniones distintas, de repente lo admiraban, pero al momento de negar lo que escuchaban, todo perdía su sentido, el miedo los hacía mirar a otro lado y seguir su camino.
Su amistad duró miles de años, incluso sigue hasta estos días, solo en un diferente plano, tan diferente como sus opiniones sobre la vida... Ahora, al momento de retirarse de esta dimensión, nuestros amigos se encontraban en medio de una discusión, masticando uvas... Tiempo después, de sus cuerpos salieron tantos viñedos como existen hoy en día, reemplazando a los que ya existían, y su libertad de mente quedó en cada una de esas uvas... La cosa es ver todo desde un punto de vista distinto, masticando esta frutita deliciosa.
Anda y ve a buscarte algo qué hacer.




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