verde flourecente.
La situación avanza, se mete por debajo de todo lo que se interponga, nada puede hacerse para detenerla.
Era el 70 de agosto y la familia Esqueleto se dispuso a tomar un lugar para el concurso de Diapasones Infrarojos. Una tarde aclimatada, el ambiente muy al tiempo y la cerveza ligera como caramelo.
Estaba todo dispuesto, el ruido de la calle no era una broma, me sentía tremebundamente atrapado, había cierto aroma en el aire que no me dejaba pegar el ojo. Mis manos sudaban, mi frente goteaba y en la mente tenia una casa en lo alto de una superficie esponjosa, acobardado por completo, estar amarrado no ayuda a mi tripa... Observaba claramente el laser apuntando a mi abdomen y nada podría yo hacer para detener este espantoso espectáculo.
Ahora bien, mi nombre es Nefasto y llegué aquí por una simple idiotez, un tal concurso de mierda que me ha dejado nefasteado (clásico), amarrado hasta de los cojones y esperando el golpe del diapasón. "Gásteme una buena broma, general, quítenme ya de esta tabla y déjeme salir corriendo en pelotas hasta encontrar una tienda de licores." Pero mis lamentos no eran tomados en cuenta... He aquí mi fin.
Desperté finalmente, aturdido y con un poco de resaca, no volveré a fumarme una manzana dorada, amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario