Esta era Clementina.
La mañana del domingo siguiente a una boda de insectos, ella tomo sus chancletas y se preparo para salir al entierro del raton Capoño, el anciano del barrio. La muerte del viejo no tomo a nadie por sorpresa, ya llevaba un buen tiempo chocheando y enroscandose en su cuchitril, cubierto en su totalidad por chinahuates. El dia era nublado, no muy lugubre. El desayuno, un pepino cubierto con frijoles, en medio un trozo de queso y a las esquinas, empanizado... Un manjar en las tierras del cocomonstruo, como Clemen platicaba hace 2 dias.
Ella caminaba, tropezando en cada esquina por estar persiguiendo alacranas asustadas... Asustadas! se debia al atuendo favorito para funerales de Clemen, un vestido hecho por completo de dientes monstruosos, en tonos obscuros, dedos por botones.. Algo bonito y adecuado para el humor.. del luto.
Ahora, cuando yo la conoci, ella siempre lograba confundirme.. Un dia sabran por que.
Ella me dejo por completo sorprendida, aturdida, revoltosa y alegre... Esa Clementina me hizo picarme la nariz, no se como lo hizo, pero... Sus ojos me lo provocaron.
"Si la luna fuera un camaron, la cubriria con ajo", ella decia antes de dormir.

1 comentario:
Jaja, estos posts están buenos, solo detras de esa mascara de incoherencia se esconde una historia perfectamente narrada jaja.
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